¿Cómo conservar el producto fresco en casa?

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El pescado fresco representa el 45% del consumo en España; de hecho, cada español comió en 2017 un promedio de 10,54 kilos. ES más, en el contexto europeo, somos el país que más pescado compra de todos los hogares comunitarios, con un total de 480.826 toneladas al año. Son datos recogidos por el catedrático de Economía Aplicada de la Universidade da Coruña Fernando González Laxe en el informe “Estructura del consumo de pescado en España”.

Ante el protagonismo del producto fresco, y teniendo en cuenta los beneficios de consumir producto pesquero, resulta fundamental tener en cuenta algunos métodos de conservación que echarán por tierra algunos de los (falsos) mitos empleados por parte de la población como argumentos para no consumir pescado, como por ejemplo la carestía de los productos o la reducida durabilidad de los mismos.

Refrigeración

La especie, el método de captura y la manipulación del producto son los principales condicionantes para mantener en perfecto estado ek pescado y marisco durante más o menos tiempo. Así, en lo que a la refrigeración como principal método de conservación se refiere, las temperaturas deben oscilar entre los 0 y los 4 grados centígrados desde el mismo momento de la captura y durante todas las etapas posteriores, hasta la llegada al consumidor.

Una vez en la casa, el producto debe conservarse en la parte más fría de la nevera, una temperatura de entre 2 y 4 grados, siempre introduciendo el pescado en un recipiente cerrado, bien con una tapa, bien con papel alimentario; de este modo, se evitan alteraciones derivadas del contacto con el oxígeno del aire, no se transmite el olor al resto de alimentos del frigorífico y se prevén la contaminación bacteriana de otros productos.

Entre los consejos proporcionados por diferentes profesionales, se encuentra un promedio de tiempo de conservación de dos días. En concreto, el pescado de pequeño tamaño y alto contenido graso se estropea antes que lo de mayor tamaño y menos grasa; así, las sardinas se conservan entre 3 y 6 días, mientras que la merluza y el bacalao deberían de mantener sus condiciones óptimas (siempre y cuando los métodos de conservación sean los idóneos) durante dos o incluso tres semanas.